“La sabiduría y el buen juicio viven juntos,
porque la
Sabiduría sabe donde descubrir conocimientos y
La comprensión.”
Proverbios 8:12
La ingenuidad no es un rasgo o una
característica de la inteligencia, más bien es una señal de torpeza. Hay
personas que pasan por ingenuos y pecan por cándidos. Si algo caracteriza
nuestro ancestro indígena es la malicia, pero el ingenuo carece de madurez en
el modo de pensar. Si usted es ingenuo, contrarreste con ingenio y sagacidad.
Esto nos recuerda el “síndrome del
escorpión”; es la historia de un ingenuo ratón y de un avezado y sagaz
escorpión. Ambos intentaban cruzar el
rio, ir de una orilla a otra. El temible
escorpión prometió al ingenuo ratón perdonarle la vida, si lo llevaba a cuestas
hasta la otra orilla.
Por supuesto, que a pesar de su
ingenuidad, candidez y torpeza, el ratón sospechaba las oscuras intenciones que
entrañaba el escorpión; pero era tal la insistencia del intimidante arácnido,
que finalmente logró convencer al intimidado roedor, quien accedió llevarlo
hasta la otra orilla.
Comenzaron a nadar hacia el otro lado,
cruzando el rio, el ratón llevaba en sus lomos al escorpión, quien al
aproximarse a tierra, y sabiendo que estaba seguro, el feroz insecto,
desenfundó su temible aguijón, hiriendo mortalmente al ratón, que adolorido y
decepcionado no salía de su asombro.
Lamentándose de su desdichada suerte, y
adolorido no solo por la herida causada por la ponzoña envenenada, sino por el
dolor de haber sido traicionado en su confianza, le decía: “¿Cómo pudiste
hacerlo, si lo prometiste?” Y con
imperturbable frialdad, respondió: “Está en mi naturaleza, no puede evitarlo.”
El ratón representa a todos aquellos
ingenuos y cándidos personajes, que se atreven a hacer negocios con temibles
escorpiones, que les aventajan de lejos en astucia y sagacidad, y que a pesar
de sus promesas, no desaprovechan la primera oportunidad para poner al descubierto
su afilada ponzoña dispuesta e imparable para dañar.
Cuantos gobiernos, pasan por lo mismo, con
ingenuos procederes que se dejan seducir y convencer por los ponzoñosos escorpiones,
venenosas cascabeles, áspides al acecho, cocodrilos traicioneros zambullidos en
su pantano; peligros tigres y sagaces hienas que prometen no hacer daño, pero resulta
que está en su naturaleza.
Ni siquiera que hay que dudarlo, una vez
que están del otro lado, que han llegado a un punto donde se sienten seguros y a
salvo, no dudarán en volver a sacar su temible aguijón, olvidando toda promesa;
porque según dicen, es su naturaleza y no pueden evitarlo.
La sabiduría siempre va acompañada del buen
juicio; de esa manera una persona puede tener conocimiento y comprensión de comportamientos
y de los acontecimientos; las conductas de
las personas, y los aconteceres de las circunstancias, pudiendo valorar y evaluar
cada situación y tomar la mejor decisión.
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