martes, 20 de enero de 2015

REFLEXIÓN ENERO 20 DE 2015

“A los justos, lo que desean les será dado.”
Proverbios 10:24b

En la vida hay dos tipos de personas, los que ganan y los que pierden; los que alcanzan sus metas y los que no las alcanzan. Los que luchan por salir adelante y los que se conforman con lo que tienen. A propósito, para ganar o salir adelante, no necesariamente es ser mejor que los demás, sino ser cada vez mejor respecto de sí mismo.

Gana quien logra sus metas, quien se supera, pero también quien obtiene aquello que anhela y desea.  El éxito es un logro alcanzado, un sueño cumplido.  Una manera de saber si el éxito realmente le ha servido a la persona, es evaluar si al lograr sus metas, tiene una mejor calidad de vida y calidez como persona.

El la practica el asunto no es solo llegar, sino mantenerse. ¿Cuántos han logrado llegar a la meta pero no se han sostenido? ¿Cuántos han subido como palma y bajado como coco? ¿Cuántos han entrado por la puerta grande, pero han salido por la puerta chica? ¿Cuántos han pasado de héroes a villanos?

¿Cuál es la clave que pone a prueba si una persona es un verdadero ganador o si por el contrario su éxito es fortuito y pasajero? ¿Si su gloria es como la flor que a la mañana florece pero a la tarde se marchita, una belleza que dura solo un día? ¿Cuál es el secreto para que una persona no lo obnubile el éxito y siga siendo exitoso?

El carácter es el pasaporte al éxito. No basta con aspirar al éxito, debemos estar en capacidad de alcanzarlo y sobrellevarlo y esto demanda madurez de carácter.  Esto se demuestra en la coherencia de las acciones, en la capacidad de soportar las pruebas, en la decencia y respeto que demuestra hacia las demás personas.

No existe una equivocación mayor que intentar obtener un objetivo por medios ilícitos o atropellando a las personas; quien acude al engaño, el truco, la trampa, a la postre se recibirá la recompensa de lo que ha sembrado.  Que sorpresa, cuando sale a la luz las acciones de aquellos que actuaron en oculto.

Aquellos que fueron respetados y admirados como honorables, pero que el tiempo se encargó de develar sus hechos, y demostrar lo contrario de su vida secreta al ser comparadas con su vida pública.  ¿Para quienes son los deseos cumplidos? ¿A quienes se les concede lo que desean? A las personas de bien, integras en su forma de ser.
Ya es tiempo de romper con aquellas creencias erróneas que tanto daño le han causado a la sociedad, “no es posible ser honesto y tener dinero.”  Tampoco es cierto, “pobre pero honrado.”  Si es posible ser honestos y que nos vaya bien en los negocios.  A los justos lo que desean le será dado; quienes no lo son, lo que tienen, le será quitado


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