martes, 20 de enero de 2015

REFLEXIÓN ENERO 21 DE 2015

“La reverencia hacia Dios añade horas al día. 
En cambio, ¿Cómo puede el malo esperar una
Vida larga y próspera?”
Proverbios 10:27

Reza el brindo hebreo, “a la vida”, lo cual no significa añadirle años a la vida, sino vida a los años.  Para muchas personas la vida no es más que molestia y trabajo, y no le encuentran sentido al afán, la ansiedad y angustia con que viven cada día.  Si queremos que la vida nos cambie, debemos comenzar por cambiar nosotros.

El problema del que muchos no se han percatado, es que la vida siendo bella, es corta y única.  Una sola vida tenemos y sino la aprovechamos mientras tengamos la oportunidad, ya luego no habrá chance de hacerlo.   El tiempo seguirá su curso, y vendrán días, en los cuales ya no hallaremos en ellos contentamiento.

Muchos piensan que la vida es como en algunos deportes, que existe la posibilidad de hacer una pausa, “parar el reloj” o si al final del juego, hizo falta tiempo, se contar con un tiempo suplementario.  Pero con la vida no es así, no existen prórrogas ni reelecciones como suele sucede en el campo de la política.

Dice el precepto, “¿cómo puede el malo esperar una vida larga y próspera?” Con que desfachatez y descaro una persona sigue pidiendo oportunidades si hasta el momento no ha hecho ningún mérito de tenerla.  Similar al mal gobernante, que a pesar de su mala gestión insiste en ser reelegido.

Y lo más irónico, es que se le vuelve a dar, porque las personas sufren amnesia colectiva.  Basta un poco de distracción, entretenimiento y una buena dosis de populismo, y las personas, más como entes que como gentes, como si tuvieran anestesiada la conciencia, vuelven a dar el respaldo alcahueta al mal dirigente.

Cuando se comienza el día, como Dios manda; cuando una persona se encomienda y se comprometer a hacer lo bueno y lo justo, delante de los ojos de Dios y de los hombres, las cosas le salen mucho mejor de lo que lo ha pensado o imaginado.  El día deja de ser rutinario y común,  y se vuelve productivo y rendidor.

Hay personas que no necesitan mucho tiempo para demostrar su capacidad y efectividad.  Y visto desde otro ángulo, hay otros que no necesitan mucho tiempo para demostrar su negligencia e irresponsabilidad. Están aquellos que con poco hacen mucho y aquellos que con mucho no hacen nada.

Si una persona no hace nada en tres años, ¿Cómo premiarlo con otros tres? Tampoco se trata de promover la mentalidad de mediocridad, que “más vale malo conocido que bueno por conocer.” En últimas, ni siquiera es la persona lo que no sirve, sino el sistema que representa.

Históricamente, se ha visto que hombres y mujeres que han hecho un valioso aporte a la humanidad, no necesitaron de una vida muy larga para hacer el bien, curiosamente muchos murieron jóvenes, o les fue arrebatada la vida por gentes en desacuerdo con sus acciones.  Sin embargo sus años de vida fueron suficientes para trascender.




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