“La reverencia hacia Dios añade horas al
día.
En cambio, ¿Cómo puede el malo esperar una
Vida larga y próspera?”
Proverbios 10:27
Reza el brindo hebreo, “a la vida”, lo
cual no significa añadirle años a la vida, sino vida a los años. Para muchas personas la vida no es más que
molestia y trabajo, y no le encuentran sentido al afán, la ansiedad y angustia
con que viven cada día. Si queremos que
la vida nos cambie, debemos comenzar por cambiar nosotros.
El problema del que muchos no se han
percatado, es que la vida siendo bella, es corta y única. Una sola vida tenemos y sino la aprovechamos
mientras tengamos la oportunidad, ya luego no habrá chance de hacerlo. El tiempo seguirá su curso, y vendrán días,
en los cuales ya no hallaremos en ellos contentamiento.
Muchos piensan que la vida es como en
algunos deportes, que existe la posibilidad de hacer una pausa, “parar el
reloj” o si al final del juego, hizo falta tiempo, se contar con un tiempo
suplementario. Pero con la vida no es así,
no existen prórrogas ni reelecciones como suele sucede en el campo de la
política.
Dice el precepto, “¿cómo puede el malo
esperar una vida larga y próspera?” Con que desfachatez y descaro una persona
sigue pidiendo oportunidades si hasta el momento no ha hecho ningún mérito de
tenerla. Similar al mal gobernante, que
a pesar de su mala gestión insiste en ser reelegido.
Y lo más irónico, es que se le vuelve a dar,
porque las personas sufren amnesia colectiva. Basta un poco de distracción, entretenimiento y
una buena dosis de populismo, y las personas, más como entes que como gentes, como
si tuvieran anestesiada la conciencia, vuelven a dar el respaldo alcahueta al mal
dirigente.
Cuando se comienza el día, como Dios manda;
cuando una persona se encomienda y se comprometer a hacer lo bueno y lo justo, delante
de los ojos de Dios y de los hombres, las cosas le salen mucho mejor de lo que lo
ha pensado o imaginado. El día deja de ser
rutinario y común, y se vuelve productivo
y rendidor.
Hay personas que no necesitan mucho tiempo
para demostrar su capacidad y efectividad. Y visto desde otro ángulo, hay otros que no necesitan
mucho tiempo para demostrar su negligencia e irresponsabilidad. Están aquellos que
con poco hacen mucho y aquellos que con mucho no hacen nada.
Si una persona no hace nada en tres años,
¿Cómo premiarlo con otros tres? Tampoco se trata de promover la mentalidad de mediocridad,
que “más vale malo conocido que bueno por conocer.” En últimas, ni siquiera es la
persona lo que no sirve, sino el sistema que representa.
Históricamente, se ha visto que hombres y
mujeres que han hecho un valioso aporte a la humanidad, no necesitaron de una vida
muy larga para hacer el bien, curiosamente muchos murieron jóvenes, o les fue arrebatada
la vida por gentes en desacuerdo con sus acciones. Sin embargo sus años de vida fueron suficientes
para trascender.
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