“Porque sus consejos son luz que alumbra los
rincones
oscuros de tu mente, te advierten del peligro
y te dan buena vida.”
Proverbios 6:23
Dice el proverbio: “Joven obedece a tu
padre y a tu madre, ata sus instrucciones a tu dedo para no olvidarlas. Atesora en tu corazón sus consejos. De día y de noche sus consejos te guiarán y
te librarán de cualquier daño; cuando despiertes en la mañana haz que sus
instrucciones te dirijan al iniciar el día.”
Son los padres los principales
responsables de la crianza, formación y educación de sus hijos; de allí la
importancia de reivindicar, validar y legitimar las escuelas de padres o de
familia. Nadie nace aprendido y en algo que
debemos instruirnos, es aprender a ser padres.
Algunos padres pueden tener el conocimiento, pero no saber comunicarlo.
Así como los jóvenes necesitan recibir
la instrucción de sus padres, los padres deben estar en capacidad de impartir
la instrucción a sus hijos, mientras exista la oportunidad de hacerlo;
principalmente en aquellos primeros años de la vida, donde se estructura la
personalidad y se prepara a la persona para el resto de la vida.
La mejor época para instruir a los hijos
es precisamente cuando están pequeños; cuando el cemento emocional está fresco y
son mas receptivos y dóciles a la enseñanza y la instrucción; es también la etapa
de la vida en que los padres pueden formar a sus hijos en disciplinas que serán
forjadoras y moldeadoras de su personalidad.
Porque una vez que el jovencito crece y comienza
a convertirse en adulto, se hace más complejo orientarlo; como dice el adagio: “el
árbol que crece torcido es difícil de enderezar.” En este sentido, el padre hace
las veces de aquella vara recta a la cual se adhiere el arbolito, que asegura que
crezca correctamente.
Para esta situación los hebreos tienen su
propia versión, “al árbol que crece torcido, es mejor cortarlo y volverlo a sembrar.”
Hay procesos de reeducación familiar en los
cuales no solo participan los hijos, sino también los padres, los cuales conservan
la responsabilidad de seguir siendo molde, modelo y ejemplo para sus hijos.
De la manera que el verdadero amigo ama en
todo tiempo, para ser padres, no existe el tiempo ni el espacio, es algo que nunca
dejaremos de ser. Siempre que la atención de los adultos esté centrada en la educación
de los menores, y los padres se enfoquen en formar a sus hijos, habrá mayores condiciones
de progreso social.
Lamentablemente muchos padres no educan a
sus hijos, porque no saben cómo hacerlo, o no cuentan con la autoridad moral para
exigir a sus hijos, aquello que ellos no han cumplido. En algunos casos están repitiendo la historia con
sus propios padres, “como somos nos reproducimos.”
En todo caso, los padres si deben esforzarse
en ser mejores personas ellos, y en ayudar a sus hijos a ser mejores; el conocimiento
es un insumo universal y está al alcance; el asunto es tomar la conciencia de relacionar,
aprendizaje con progreso y calidad de vida; y aprovechar la oportunidad de crecer
como personas y como familia.
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