lunes, 12 de enero de 2015

REFLEXIÓN ENERO 12 DE 2015

“Porque sus consejos son luz que alumbra los rincones
oscuros de tu mente, te advierten del peligro
y te dan buena vida.”
Proverbios 6:23

Dice el proverbio: “Joven obedece a tu padre y a tu madre, ata sus instrucciones a tu dedo para no olvidarlas.  Atesora en tu corazón sus consejos.  De día y de noche sus consejos te guiarán y te librarán de cualquier daño; cuando despiertes en la mañana haz que sus instrucciones te dirijan al iniciar el día.”

Son los padres los principales responsables de la crianza, formación y educación de sus hijos; de allí la importancia de reivindicar, validar y legitimar las escuelas de padres o de familia. Nadie nace aprendido y  en algo que debemos instruirnos, es aprender a ser padres.  Algunos padres pueden tener el conocimiento, pero no saber comunicarlo.

Así como los jóvenes necesitan recibir la instrucción de sus padres, los padres deben estar en capacidad de impartir la instrucción a sus hijos, mientras exista la oportunidad de hacerlo; principalmente en aquellos primeros años de la vida, donde se estructura la personalidad y se prepara a la persona para el resto de la vida.

La mejor época para instruir a los hijos es precisamente cuando están pequeños; cuando el cemento emocional está fresco y son mas receptivos y dóciles a la enseñanza y la instrucción; es también la etapa de la vida en que los padres pueden formar a sus hijos en disciplinas que serán forjadoras y moldeadoras de su personalidad.

Porque una vez que el jovencito crece y comienza a convertirse en adulto, se hace más complejo orientarlo; como dice el adagio: “el árbol que crece torcido es difícil de enderezar.” En este sentido, el padre hace las veces de aquella vara recta a la cual se adhiere el arbolito, que asegura que crezca correctamente.

Para esta situación los hebreos tienen su propia versión, “al árbol que crece torcido, es mejor cortarlo y volverlo a sembrar.”  Hay procesos de reeducación familiar en los cuales no solo participan los hijos, sino también los padres, los cuales conservan la responsabilidad de seguir siendo molde, modelo y ejemplo para sus hijos.

De la manera que el verdadero amigo ama en todo tiempo, para ser padres, no existe el tiempo ni el espacio, es algo que nunca dejaremos de ser. Siempre que la atención de los adultos esté centrada en la educación de los menores, y los padres se enfoquen en formar a sus hijos, habrá mayores condiciones de progreso social.

Lamentablemente muchos padres no educan a sus hijos, porque no saben cómo hacerlo, o no cuentan con la autoridad moral para exigir a sus hijos, aquello que ellos no han cumplido.  En algunos casos están repitiendo la historia con sus propios padres, “como somos nos reproducimos.”

En todo caso, los padres si deben esforzarse en ser mejores personas ellos, y en ayudar a sus hijos a ser mejores; el conocimiento es un insumo universal y está al alcance; el asunto es tomar la conciencia de relacionar, aprendizaje con progreso y calidad de vida; y aprovechar la oportunidad de crecer como personas y como familia.


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