“No dejes de pagar las deudas; no digas en
otra ocasión, si puedes pagar ahora.”
Proverbios 3:27-28
Una de las metas que debe trazarse toda
persona es salir completamente de deudas, y mantenerse libre en su área
financiera; y no como hacen algunos, que apenas están pagando unas deudas, vuelven
a endeudarse. Bien decían los abuelos:
“Quien paga lo que debe, sabe lo que tiene.”
El asunto de pagar las deudas es ante
todo, cuestión de actitud antes que de método.
Hay personas que así dispongan del dinero suficiente para abonar o
pagar, no lo hacen, porque su actitud no es diligente en este propósito. Quien paga sus deudas, es aquel o aquella que
desea ser verdaderamente libre.
Solo es libre quien no le debe nada a
nadie. Quien no paga sus deudas no
repara en las consecuencias que le acarrean esa actitud y conducta. No solo se
está cerrando las puertas ante personas e instituciones, sino que está
rompiendo relaciones que se sustentan en la credibilidad, la confianza y la
buena reputación.
No pagar las deudas, puede desencadenar
en algo mucho más crítico, cuánto más si consideramos el contexto social en el
cual nos movemos, que tiene severos factores de riesgo e inseguridad. Como dice otro precepto: “¿Por qué han de quitar
tu cama de debajo de ti?” Y esto es algo dentro de las facultades de ley.
Y lo más grave, que algunos de toman la ley
por su cuenta y aplican sus propios mecanismo de cobro, (a esto hacemos referencia
en los factores de riesgo) Siempre sepa con
quien hace negocios; pasar por alto, este sencillo y elemental consejo, puede llevarle
a sufrir muy malos momentos, y poner en riesgo su vida y la de su familia.
De otra parte, hay una regla de oro en las
relaciones humanas que reza: “no hagas a otro, lo que no quieres te hagan a ti.”
Si bien, es molesto que no nos paguen, también
resulta molesto y desagradable para a aquellos con quienes tenemos compromisos,
que transcurrido el plazo de espera, no les hemos cumplido los pagos.
Así como una persona tiene el coraje de ir
y pedir un préstamo, debería usar ese mismo coraje y arrojo para ir y pagar lo que
debe. O al menos, presentarse, lo que llaman, “dar la cara”, y convenir un pago.
Si de algo adolece un moroso, es de carácter
y entereza para asumir sus compromisos.
Si teniendo con que, la persona no paga,
mucho menos sino cuenta con el recurso para pagar sus deudas. De todas maneras,
quien es responsable, honesto, respetuoso y cumplidor de su palabra y deber, hará
lo que sea necesario para pagar, y de una vez no solo librar sus deudas, sino su
honor y reputación.
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