jueves, 8 de enero de 2015

REFLEXIONES ENERO 9 DE 2015

“Quiero que aprendas este hecho admirable:
La vida empleada en hacer el bien, es la sabia
que puede haber. Teniendo una vida así,
no cojearás ni tropezarás al correr.”
Proverbios 4:11-12

¿En qué está empleando su vida? No solo se trata de emplearla bien, sino de emplearla para el bien.  Vive mejor y ha disfrutado más de la vida, quien tiene menos de que arrepentirse y más de que sentirse afortunado por haber hecho lo correcto.  ¿Por qué muchos insisten en hacer del dolor y el sufrimiento su proceso de aprendizaje?

Un niño frente a la vitrina de una confitería no se decidía por la compra.  Hostigando el dueño de la dulcería, le insistía que comprara de una vez.  A lo que el niño le respondió: Señor, entienda, solo cuento con una moneda y necesito estar seguro que la voy a utilizar de la mejor manera.

Lo mismo sucede con la vida, no podemos arriesgarnos a equivocarnos.   De nuestros mayores hemos aprendido: “una sola vida tenemos y no podemos perderla, gastarla, ni desperdiciarla; solo tenemos una opción, invertirla.”  Para gastar no hay que hacer grandes esfuerzos; invertir demanda sabiduría e inteligencia.

Si usted emplea su vida en hacer el bien, ésta será la decisión más sabia que ha tomado; tendrá la seguridad de haber tomado el camino correcto que al final le llevará a un destino seguro. Esto no significa que no tendrá dificultades, sino que no cojeará ni tropezará al correr, y en caso de caer, tendrá la oportunidad de levantarse a tiempo.

¿Qué está esperando para tomar las decisiones correctas?  Si usted es consciente que no está empleando su vida de la manera correcta, sabrá qué no hacer algo al respecto, tiene sus consecuencias.  El problema es que muchos se hayan sumergidos en tal nivel de inconsciencia, que son incapaces de conocer o reconocer sus errores.

Tenga en cuenta, que aquello que no hagamos hoy, tal vez nunca lo haremos, pero luego no tiene sentido lamentarlo.  Además de que servirá hacerlo, no sirve para nada.  Que lamentable resulta dejar ir o saber aprovechar esas oportunidades en las cuales, se estaba cifrando, precisamente nuestra realización personal.

Hemos conocido el caso de personas brillantes, con un destacado nivel de inteligencia y de encanto personal, pero que se enrutaron por la senda equivocada, y quedaron atrapados en sus caprichos, razonamientos, justificaciones.  Nada es más carente de sentido que insistir en luchar por algo que no vale la pena.

Este mensaje es para todos aquellos que se han negado la oportunidad de repensar su vida, de asumir un cambio, de soltar esas ligaduras que les han tenido atados por años.  ¿Acaso aquellos por quienes usted se ha sacrificado aprecian sus esfuerzos? ¿Qué impide que usted le dé un nuevo sentido y propósito a su vida?

Cada día es una oportunidad de un nuevo comienzo, de hacer algo importante y significativo, de emplear la vida en hacer el bien; propóngase por lo menos hacer una buena acción cada día, algo que sea apreciado por su familia, vecindario, ciudad, país.  Hoy usted puede sentirse feliz, de hacer feliz a alguien más.


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